Capítulo 43 La Geometría de la Luz y las Sombras

El amanecer no entró en la habitación como una amenaza, sino como un hilo de luz dorada que logró filtrarse entre el espacio mínimo de las cortinas de terciopelo. Por primera vez en casi un mes, el cielo de Milán no estaba teñido por el gris plomizo de la lluvia. Había un sol tenue, invernal pero...

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