Capítulo 8 Sangre y Veneno

El reloj del gran salón marcaba las dos de la madrugada y las sombras de la mansión parecían estirarse con una pesadez asfixiante. Desde la noche en que me obligó a trasladar mis cosas a su habitación, el ambiente se había vuelto insoportable. Dormíamos en la misma cama, separados por una distanc...

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