Capítulo 101. El peso de la integridad.

Killian Deveraux

El motor del Honda rugió mientras salíamos del puerto deportivo a toda velocidad. Por el retrovisor, veía a Thomas Novak hecho un ovillo en el asiento trasero, temblando como si tuviera una fiebre que ningún fármaco de los que robaba pudiera curar. 

Teníamos su confesión grabad...

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