Capítulo 2 Capitulo 1: La graduación
Capitulo 1: La graduación
Miraba a todos lados, debía de parecer un ventilador paseando la cabeza hacia la derecha y a la izquierda entre todos los estudiantes que estaban aquí con las túnicas de color azul, habían demasiados estudiantes.
Nos ubicaron en la sillas de atrás, toda la sección de ingeniería civil se encontraba en la parte de atrás al fondo, pero aun así no podía estar tranquila.
¿Era verdad que vendría el innombrable? ¿Lo volvería a ver? ¿me reconocería?
Tenía muchas preguntas en mi cabeza porque desde hace 2 años nunca lo vi, ni supe de él porque me autocontrolé para no hacerlo, claro que alguna que otras veces era débil y me metía en google a buscarlo, descubrí que tener un ex no es tan malo en realidad, lo malo es que sea famoso y un hombre con el que cualquier chica soñaría.
«Basta Nube».
Saber que me sacó de su vida porque realmente no podíamos estar juntos, seguía doliendo a pesar de que hubieran pasado tantos años, solo que ahora dolía menos y yo me había vuelto menos abierta al amor o al cariño, nunca me di la oportunidad de conocer a nadie de manera romántica porque nadie parecía llenar los zapatos de Hades o mis expectativas.
Es que lo que viví con él me dejó una enorme cicatriz.
—¿Buscas algo Nube? —preguntó Kim al ver que nos sentamos en nuestros lugares reservados y yo seguía mirando a todos lados del auditorio.
—No ¿por qué? —pregunté haciéndome la que no entendía de qué estaba hablando.
«Tienes que disimular Nube».
Me acomodé en mi asiento, no es que tuviera emoción, sino realmente ansiedad, estaba intranquila y a la expectativa de verlo después de tanto tiempo.
Uhm, sí, algo nerviosa.
—Te veo rara, estas actuando extraño. —dijo Kim entrecerrando los ojos analizándome, sabía que yo no era de estar así de intranquila; estos años aprendí a controlarme, mis gestos, mi forma de hablar, de ocultar mis emociones, de esa forma evitaba que la gente pudiera leerme como un libro abierto cuando me preguntaban como era mi vida en mi país de origen o cuando me preguntaban cosas personales relacionadas al amor.
En mi vida en Ámsterdam me encargué de que el innombrable no existiera, si fingía que no existía, entonces era más rápido olvidarlo.
—No —me limité a decirle a Kim como si ella estuviera loca—, solo estoy impresionada de ver tantos estudiantes graduándose.
Me siguió observando pero oculté mi rostro de expresiones visibles, solo miré a otro lado como si no me interesara el tema para que no siguiera preguntando.
—¿Buscas a Josh, Nube? —dijo Leidy con algo de odiosidad, ella era la más sarcástica y ruda de nosotras.
Le giré los ojos, Josh era un profesor que nos dio clases de metodología el semestre pasado y parecía tener afinidad hacia mí porque las muchachas decían que siempre me veía y me sonreía.
—No digas tonterías. —dije.
—Ya dejen eso con Nube —dijo Paola—, ella jamás se metería con un profesor, que me parta un rayo ahora si miento.
Kim y Leidy le hicieron caso y dejaron de molestarme, Paola era siempre la más ingenua de todas.
Miré al techo esperando que no traspasara un rayo, y sonreí porque me defendiera y creyera en mí pero, en realidad sí lo había hecho, me metí con mi profesor.
«Espero que a Paola no la parta un rayo».
Nunca hable de eso ni conté mi secreto con Hades Parker, solo estaba en mi cabeza el recuerdo de lo que vivimos.
Empezaron el acto de grado, las luces iluminaron al decano de nuestra universidad mientras daba las palabras de introducción, mordía el interior de mi mejilla intentando calmarme, pero entonces supuse que Hades Parker en realidad no había venido ni iba a venir, me distraje en mis pensamientos al sopesar esa idea.
Uhm, bueno, me sentía algo decepcionada porque realmente pensé que lo volvería a ver después de tanto tiem...
—A continuación, palabras del doctor Hades Parker.
Todos empezaron a aplaudir y yo me quedé en blanco al escuchar su nombre, aguanté la respiración a la expectativa y entonces ahí estaba; subiendo las cortas escaleras con esa postura que tanto podía atraer cualquier mirada, las cámaras lo seguían mostrándolo en las grandes pantallas, hombros y brazos fuertes acoplándose perfectamente a su traje color gris. Lo miré por las pantallas, cuando enfocaron su rostro, se había dejado una ligera barba que lo hacia ver más maduro y sexi, su rostro serio; atemorizante, sus ojos dorados resplandecían.
El innombrable seguía siendo tan guapo como antes, desgraciadamente.
El hombre que había tenido mi corazón y lo dejó destrozado estaba a solo unos metros de mí.
—Auch —escuché que dijo Paola y no fue hasta que la miré que la vi quitar su brazo bruscamente de mi agarre, al parecer le había estado clavando las uñas en el brazo y ni me había dado cuenta de que le tenía el brazo agarrado.
Ups.
Ya tenía que empezar a calmarme y disimular mi ansiedad de verlo nuevamente.
—Lo siento —susurré y volví a mirar al innombrable.
Él miró al frente captando la atención de todos ahí cuando los aplausos disminuyeron, y entonces empezó a hablar diciendo:
—No esperaba realmente estar este día dando el discurso a los egresados de La Universidad de Wageningen, pero agradezco la invitación...
Su voz.
Había olvidado como era el sonido de su voz, profunda, agradable, adictiva. Sonreí levemente ante el recuerdo del pasado.
Se sentía muy extraño tenerlo a solo unos metros de mí, así estuviera oculta dentro del montón de estudiantes. Ya no estaba ese sentimiento de dolor como los primeros meses de dejarlo porque solo me enfoqué en mí todo ese tiempo, después del último año solo perdoné y entendí que simplemente algunas personas son parte de tu camino, pero no permanecen en él.
2 años para olvidarme de él.
Verlo hablar llevaba mi mente a pensar en todo lo que pudimos ser y no fuimos, poniéndome algo melancólica, porque solo habría suposiciones, nunca realidades.
Uhm, apartando todo lo malo que sucedió, ya no parecía tan malo, solo quedaban todas las cosas buenas que vivimos y lo grandioso que era en la cama.
«No vas a pensar en como follaba el innombrable ahora, Nube».
Sí, muy mala idea.
De repente sentí que los ojos dorados de Hades miraron hacia mi dirección entre la multitud, pero no estaba segura, es decir estaba muy lejos de él y de seguro no me diferenciaba, sin embargo él se quedó por un momento sin decir nada, para luego voltear la mirada a otro lado y continuar hablando.
¿Me había visto entre el montón?
¿No?
¿Sí?
No, no lo creo... ¿o sí?
Cuando Hades terminó el discurso todos le aplaudieron y a continuación, empezaron a entregar los títulos. La ansiedad de saber que él seguía en el escenario con las demás autoridades me hacía temblar las manos así que las empuñé.
«Ya lo superaste Nube ¿qué te pasa?, calmada».
Casi una hora para que por fin llegaran a mi sección y nos levantamos, cuando tocó mi fila solo esperé a que dijeran mi nombre y subí los escalones sintiendo como si todo pasara en cámara lenta, por fin mi momento más anhelado, un título por el que luché todos estos años, por fin era mío.
El corazón me latía tan rápido que podía escucharlo retumbar en mis oídos, tomé mi título e incliné la cabeza para que me colocaran la medalla, sin embargo podía sentir esa mirada pesada sobre mí que era capaz de llamarme y atraerme, sonreí a las autoridades para seguir caminando, no quería ver al innombrable, no sabía como reaccionar o qué hacer, así que solo lo ignoraría.
Como él dijo, él quería que lo olvidara, así que fingiría que no lo conocía.
Me llené de valor para elevar la cabeza y caminar con seguridad hasta el otro extremo de la tarima para bajarme, cuando de repente mis tacones se tropezaron con la larga toga y perdí el equilibrio para ir directo al suelo, de súbito unas manos me sujetaron la cintura con fuerza evitando que me cayera, me quedé sin aliento de la impresión y alcé la cabeza encontrándome de frente con unos ojos dorados en toques verdes y bronces que eran capaz de traspasar mi alma...
Hades.
