Capítulo 4 Capitulo 3: Pasado, pisado
Capitulo 3: Pasado, pisado
El chico que me atropelló con su bicicleta, el neerlandés, al parecer se llamaba Florian y era el hermano de Kim. Sus ojos de un profundo azul atraía como imán a observar el resto de su rostro, porque realmente era muy atractivo.
¿De verdad estas coincidencias podían existir? ¿qué tan loco era esto?
—Hola —dijo él.
—Hola. —dije sin quitar mi rostro de incredulidad.
—¿Se conocen? —dijo Kim confundida mirándonos a ambos.
—No. —dije al mismo tiempo que él dijo:
—Sí.
Lo miré, él estiró la comisura de sus labios un poco en esa sonrisa que me hacía recordar a alguien que realmente intentaba olvidar, y le explicó a Kim:
—Ella se metió en el medio cuando manejaba bicicleta en Alemania y tropezamos.
Me reí un poco sin poder evitarlo por como lo dijo como si de verdad fuera un hecho de que me le metí por el medio, él me miró sin quitar su rostro humorístico.
Era extraño que a pesar de su odiosidad me caía bien.
—Uhm, yo diría que me atropellaste apropósito. —comenté.
Él amplió su sonrisa mostrando su dentadura algo amarillenta mostrando que como la mayoría de las personas de Europa; él también fumaba, pero tenía una sonrisa encantadora, dio un paso hacia mi y me extendió una mano con firmeza.
Me gustaba esta seguridad en él, se notaba que era un hombre decidido.
—Soy Florian —dijo—, felicidades por graduarte.
No quité mi sonrisa de mi rostro porque había algo en él... diferente, me gustaba y ni siquiera sabía por qué. Le estreché la mano en forma de presentación, su mano era grande y envolvía la mía casi por completo.
—Gracias, soy Nube por cierto. —dije.
Él afirmó con la cabeza, me parecía algo tan raro que ninguno de los dos parecía poder dejar de sonreír, se sentía dulce el hecho de solo mirarnos, como si nos coqueteáramos.
Hacía mucho que no coqueteaba con nadie.
Kim aclaró su garganta haciéndonos recordar que ella seguía ahí y ambos nos soltamos las manos, Florian miró a Kim y luego miró su reloj diciendo:
—Voy a buscar el auto para que vayan a buscar las maletas, el avión sale en dos horas.
—¿Tú también vas a Paris? —Pregunté confundida sin saber por qué la idea me emocionaba.
—Sí —Florian sonrió otra vez—, así que estaremos juntos el fin de semana.
Sentí mis mejillas sonrojarse ante lo que dijo, eso de estar juntos este fin de semana en Paris me parecía muy prometedor y me traía muchas posibilidades a la cabeza de lo que podía suceder allá.
Hacía de verdad muchísimo tiempo que no me sentía plena y cómoda de conocer a alguien y coquetear un poco, pero con Florian parecía darse natural.
Hacía olvidarme de que hace solo unas horas atrás vi al que me rompió el corazón.
No sabía si esto lo hacía por una medida desesperada por terminar de olvidar a Hades ahora que lo había vuelto a ver o porque realmente me gustara Florian.
Creo que era una mezcla de ambas cosas.
Florian se fue a buscar el auto y mantuve mi sonrisa tonta siguiendo el camino por donde se iba y se perdía entre los estudiantes graduados, uhm, hombros anchos, buenos glúteos, se notaba que se ejercitaba, alto, simpático y guapo.
¿Podría funcionar con él?
Voltee a mirar a Kim nuevamente, ella me miraba con la boca ligeramente abierta en una sonrisa de sorpresa.
—¿Qué? —dije volviendo a mi actitud seria e indescifrable a la que me había acostumbrado los 2 últimos años.
—Okey no entiendo esta tensión entre mi hermano mayor y tú, es muy raro —soltó Kim—, pero contemplaría la idea de que fueras mi cuñada.
—Es guapo —admití—, pero un poco odioso.
Kim negó con la cabeza.
—Es un buen chico —me informó—, no le ha ido bien en el amor como a ti, tal vez ambos puedan darle una oportunidad al amor.
¿Uhm?
La miré confusa.
—¿Por qué piensas que me ha ido mal en el amor? —pregunté, yo nunca hablé de mis decepciones amorosas y vaya que fueron muchas.
—Eres rígida —dijo Kim—, dura, e inflexible a conocer a nadie, en estos 2 años que llevo conociéndote jamás te vi tener un sentimiento o no lo sé, jamás te vi coquetear con alguien como te vi hacerlo con mi hermano, puedo ver cosas de él en ti, le rompieron el corazón.
Oh.
Bueno, ¿de verdad ambos nos parecíamos? Eso llamaba más mi atención.
—¿Qué le ocurrió? —pregunté, me daba curiosidad saber si también lo dejaron con las ilusiones rotas, Kim sonrió un poco y solo dijo:
—Tal vez dos corazones rotos se atraen para reconstruirse juntos.
Al parecer no iba a decirme lo que le ocurrió a Florian o quién le rompió el corazón.
Me quedé pensativa por un momento, realmente la idea de abrirme a alguien aun me asustaba un poco, pero con Florian se sentía diferente.
—Oigan vamos que se nos hará tarde —dijo Leidy acercándose a nosotras junto con Paola, justo en ese momento Florian detuvo la deslumbrante camioneta plateada enfrente de la calle e hizo sonar la bocina para que nos apresuráramos a subir.
—Oh, ¿es su camioneta? —dijo Paola sorprendida.
—Sí, mi hermano trabaja con mi papá —se limitó a explicar Kim como si no fuera la gran cosa.
Recordaba que ella había dicho que sus padres eran empresarios, ella no daba detalles, pero a la larga descubrimos que de hecho su familia era de las mas ricas de Europa, hasta hoy me enteraba de que tenía un hermano que al parecer también manejaba los negocios familiares.
Interesante, muy interesante.
Alguien que por fin era tan importante como Hades Parker.
«Basta Nube, ¿por qué los comparas?».
«Lo superaste, Hades ya no significa nada en tu vida».
Uhm, tal vez Kim tenía razón, tal vez dos corazones rotos se atraían para reconstruirse juntos.
Fuimos hacia la camioneta donde Florian nos esperaba, Kim se subió adelante, esperé a que Paola y Leidy se subieran atrás y cuando me monté para cerrar la puerta vi al frente, por un momento mis ojos se quedaron trabados por lo que me parecieron horas en una mirada que me quemaba a la distancia, como en cámara lenta, apenas pude respirar.
Ahí estaba él.
A las afueras del auditorio, las manos metidas en sus bolsillos, el viento ondeaba su ropa y su cabello, la luz parecía caer a su alrededor haciéndolo sobresaltar como un ángel.
Mordí mis labios al saber que tal vez él esperaba que habláramos, pero entonces recordaba que a este hombre lo adoré y recé de rodillas, dejé mi orgullo, mi dignidad por el suelo, estaba dispuesta a dejarlo todo por él...
Pero él no por mí, solo quiso que lo olvidara.
«Ya no tienes tiempo para volver a alguien que no quiso estar contigo, Nube».
Apreté la quijada y aparté la mirada de la suya cuando cerré la puerta y arrancaron el auto, mis manos temblando y esa sensación de melancolía en mi pecho porque lo volví a ver.
Pero no había vuelta atrás.
«Sufrirás mucho cuando me veas en brazos de otra persona, Hades, lo juro».
—Oh, ¿viste? —dijo Kim a Florian mirando hacia la ventana—, ahí estaba el señor Parker, no lo saludamos.
¿No lo saludaron? Uhm, Parecía haber familiaridad aquí.
—¿Lo conocen? —pregunté, esto era sospechoso.
—Es nuestro socio —dijo Florian—, trabajaremos juntos en unos proyectos esta temporada.
¿Qué?
—Después lo saludamos en Paris —dijo Kim a Florian, yo me quedé procesando lo que dijo y entonces pregunté incrédula:
—¿El señor Parker va a Paris? —intenté no parecer tan interesada en el tema tragándome mi repentino pánico creciente de tener que verlo otra vez.
—Sí, claro, es el padrino del acto —dijo Kim—, dio mucho para que se realizara este acto de grado y la celebración, tuvimos mucha suerte de tenerlo.
¿Qué? Hasta ahora me enteraba que mi ex era padrino de mi graduación.
Eso quería decir que estaría en Paris y probablemente tendría que esforzarme el triple para ignorarlo, tragué pesadamente saliva, ay mierda.
«Calma Nube, calma».
Me relajé un poco, no tenía que estar asustada, él tendría que estarlo porque me vestiría tan hermosa que nadie iba a poder quitar los ojos de mí.
Le haría recordar a Hades Parker lo que se perdió.
