Capítulo 5 Capitulo 4: La ciudad del amor
Capitulo 4: La ciudad del amor
Llegamos al aeropuerto internacional de charles de gaulle de París, Francia, el viaje no fue mucho tiempo, de hecho creo que menos de 2 horas. Prácticamente todos los pasajeros del avión venía cargado de egresados de la universidad, todos emocionados de por fin estar graduados y dirigiéndonos hacia nuestra fiesta de graduandos.
Florian vino con nosotras en el avión sentado en otro lugar, y no lo volví a ver hasta que retiramos las maletas y apenas se despidió diciendo que iba a atender asuntos del trabajo y que luego nos alcanzaba en la fiesta.
No iba a mentir, Florian me gustaba, había algo en él que me hacía sentir muy a gusto con su presencia.
«Tal vez te alcance a gustar más que Hades».
Maldición, ¿pero por qué pensaba en Hades y los comparaba? Bueno, sí tenía la respuesta, Hades lo consideraba el amor de mi vida; se coló entre mis huesos y se metió debajo de mi piel siendo mi primer TODO, pero... suponía que algunos amores solo se quedaban ahí; en el recuerdo de lo que pudo ser y nunca sería.
Definitivamente haber visto a Hades me atormentaba los pensamientos, es decir, había logrado dejar de pensar en él, tal vez, lo hacía de vez en cuando pero ya casi lo había olvidado por completo.
Ahora había vuelto y me hacía recordar cada momento juntos.
«Basta, eres más fuerte que tu mente, ahora solo disfruta que estás en Paris».
Ya no pensaría en Hades, estaba prohibido.
Kim había alquilado un auto y de esa forma salimos del aeropuerto, decidimos que era hora de pasear por la ciudad del amor como las turistas que éramos. Recorrimos la torre Eiffel estaba maravillada sintiendo que era un lugar mágico cada lugar de Paris que veíamos y recorríamos, jamás pasó por mis pensamientos que realmente pudiera estar aquí, amaba Europa y cada lugar de la arquitectura.
Estábamos afuera del museo de Louvre no entramos porque eran casi las ocho de la noche y ya estaba cerrado, pero no perdimos la oportunidad de tomarnos fotos afuera, de repente un hombre se acercó a nosotras, era un chico guapo pero a juzgar por sus ojos hinchados, mejillas sonrojadas y paso torpe, estaba borracho.
—Hola —dijo el borracho que al parecer hablaba inglés, su lengua se trababa en su boca y casi no se le entendía lo que decía— ¿puedo tomarme fotos con ustedes?
—No. —dijo Leidy y haciéndole mala cara se apartó de él, pero Paola se quedó ahí mirándolo algo conmovida, como siempre, ella siendo bondadosa y dijo:
—Vamos chicas, estamos en Francia —miró al chico borracho—. Ven, tómate una foto conmigo.
El chico sonrió cuando ella se le acercó para tomarse un selfie y el chico le arrebató el celular empezando a correr.
—¡Oye! —gritó Paola incrédula de que se hubiera aprovechado de su inocencia.
Leidy corrió detrás del chico y le saltó encima aplastándolo contra el pavimento y le quitó el celular de la mano, él le escupió pero ella le dio una bofetada.
Uy.
Yo solo estaba observando todo con la boca ligeramente abierta al igual que Kim, pero Leidy siempre fue así, ella practicó fútbol americano femenino; yo ni siquiera sabía que esa categoría existía.
El chico se rió aún tirado en el suelo y entonces de un momento a otro se quedó completamente dormido. Leidy fue hacia Paola que parecía haber palidecido ahí de pie.
—Toma, y más te vale que dejes de confiar en desconocidos borrachos —le dijo Leidy entregándole otra vez el celular a Paola.
—¡Bonjour! —le gritó Paola al borracho dormido como si fuera un insulto.
—Creo que no fue un insulto —le dije a Paola riéndome un poco, ella se encogió de hombros guardando su celular completamente temerosa de que alguien fuera a robarla otra vez.
No paramos de reírnos de lo sucedido y fuimos al auto para ir a nuestro hotel, esta noche era la fiesta y teníamos que arreglarnos.
Solo pensar en ver a Hades...
«Basta, ¡está prohibido Nube!»
Kim y yo compartíamos habitación, Leidy y Paola compartían la habitación de al lado. Coloqué las cosas que iba a ponerme sobre la cama para ir a bañarme, Kim entró a mi habitación y se lanzó a la cama con una ligera sonrisa, sus ojos soñadores mirando el techo.
—¿Qué harás cuando volvamos? —preguntó Kim.
—¿De Paris? —pregunté tomando mi toalla y colocándola sobre mi hombro.
—Sí —dijo ella—, es decir, ya nos graduamos.
Esta era la pregunta más temida para alguien que ya salía de la universidad; "¿qué harás ahora?"
—Pues ya armé un curriculum —dije—, empecé a enviarlos a varias empresas a ver qué ocurre, mientras espero la respuesta tal vez consiga un trabajo a tiempo completo en cualquier cosa.
Como yo era un poco ansiosa ya había aplicado para trabajar en varias empresas semanas antes de la graduación, ahora que me había graduado tenía que ver qué haría, había sobrevivido dando tutorías; la universidad me pagaba un buen dinero por eso, pero ahora tenía que buscar un trabajo regular mientras alguna empresa me contrataba como ingeniera.
—¿Ya tienes curriculum? —preguntó sorprendida.
—Sí. —dije sin comprender su sorpresa.
—¿No te gustaría trabajar con nosotros? —propuso— Bueno, meter papeles para la empresa de mi padre, puedo ayudarte.
La miré como si me hubiera dicho que Willie Wonka era real y estaba regalando chocolates en la recepción del hotel; maravillada y emocionada.
—¿En serio? —susurré, esa era la mejor noticia que había recibido, que me iba a conseguir un trabajo.
Eso me bajaba la ansiedad.
—Claro, siempre se necesita. —dijo Kim.
—¿Tu trabajarás ahí? —pregunté, sería genial trabajar con alguien que ya conociera.
—No, yo no trabajo —dijo cerrando los ojos sin borrar su sonrisa de tranquilidad—, ahora que me gradué como tanto quería mi padre por fin viajaré por el mundo.
Ella había dicho que quería viajar por el mundo siempre, pero no creí que hablara en serio, no sabía que no ejercería su profesión, de hecho siempre vi a Kim muy enfocada porque pues, era la presidenta de la clase y tenía siempre buenas notas.
—¿Te graduaste por tu padre? —pregunté.
—Fue un trato —afirmó—, yo me graduaba y él me financiaba mis viajes por el mundo.
Oh.
Nunca lo hubiera creído de ella, nunca pensé que estudió por su padre y no contra su voluntad, pero cada persona tenía una pasión diferente.
—Oye, uhm —dije—, ¿Conoces mucho al señor Parker?
Ella lo pensó por un momento.
—Sí, es un antiguo socio de mi padre —dijo parecía que iba a decir algo más pero se quedó callada.
—¿Qué? —pregunté.
Ella se encogió de hombros.
—Hace más de 5 años la hermana de mi padre; mi tia Fenna estaba muy enamorada de él, y de hecho salió con el señor Parker.
—¿Ah, sí? —dije confusa— ¿cuanto tiempo?
¿Acaso fue su Mártir? Fue antes de que incluso yo conociera al señor Parker.
—Solo fue una cita —dijo—, pero luego el señor Parker se enteró que ella estaba de hecho saliendo con varios chicos a la vez y que estaba comprometida, así que él pasó de ella y no le respondió más, mi tía Fenna estuvo tan deprimida que incluso al casarse seguía hablando del señor Parker.
—Oh —susurré, que descarada, saliendo con Hades y saliendo con otros más, pero recordaba que Hades me había dicho que no salía con con mujeres casadas; no después de Kora.
No quise preguntar más nada de él para no levantar sospechas ni parecer muy interesada en el tema de Hades Parker.
Kim salió de la habitación a arreglarse y yo también me metí a bañar, me tomé mi tiempo intentando calmar la taquicardia al saber que el innombrable estaría ahí, joder, no quería estar nerviosa ni ansiosa pero sin duda me tenía muy a la expectativa verlo otra vez.
¿Qué haría si me hablaba o me veía de frente otra vez?
Solo el hecho de pensarlo me temblaban las piernas.
«Basta, lo superaste Nube, recuerdalo».
Era muy sencillo repetirme que lo había superado después de no haberlo visto por tanto tiempo, pero esperaba recordar eso al tenerlo de frente otra vez; con sus ojos traspasando mi alma y escuchando el sonido de su voz, de esa forma sabría si realmente podía recordar que él ya no era todo lo que quería para mí o... si seguía siendo mi amor imposible.
Solo que en ese momento no sabía que, mi lado más oscuro saldría a la luz.
Me miré en el espejo cubriendo mi bonita lencería cuando me coloqué el vestido color negro escarchado, el corte era con la espalda descubierta muy provocativo pero sin perder lo elegante.
Perfecto para que nadie quitara los ojos de mí.
Me calcé los altos tacones rojos sintiéndome completamente empoderada y malvada al saber quién le enloquecían estos tacones.
«Eres toda una contradicción Nube, dices que lo superaste y aquí estás queriendo que no te quite los ojos de encima».
En mi defensa, quería que me viera y supiera que me perdió, mi idea era hacerlo sufrir.
Me retoqué el labial rojo, y tomé el antifaz de color negro con la forma de orejas de conejo y me sonreí al espejo, me gustaba en quien me había convertido, una mujer que sabía lo que quería, orgullosa, con el autoestima alta, llena de amor propio y que no le interesaba la opinión de nadie porque era dueña de su propio destino.
—Nube —, ¿estás lista?
Ella estaba vestida con un vestido azul ajustado y un antifaz del mismo color azul haciendo resaltar su cabello rubio y ojos azules.
—Sí. —dije.
«Estaba lista para esto».
—Uy, pero que sexi. —dijo Kim— Vas a robar miradas esta noche.
«Solo me interesa una en particular».
Me limité a sonreír en respuesta y me coloqué el antifaz con la forma de orejas de conejo negro.
Esta parte de mí se sentía más capaz y malvada, porque sabía que no era yo, esta seria la conejita diabólica.
