Capítulo 6 Capitulo 5: Fiesta de mascaras.

Capitulo 5: Fiesta de mascaras.

Entramos al club, había mucha gente, éramos todos los graduados más algunos acompañantes, al pasar podía sentir la mirada de algunas personas mirarnos y hacernos espacio para que pasáramos. Algo que era común con los Europeos era que te miraban con fijeza cuando les gustabas pero no hacían ni decían nada al respecto para acercarse a ti, solo te observaban como asesinos en serie esperando que algo ocurriera, ese era su coqueteo; asustaba.

Fuimos a la barra libre, Leidy pidió 4 shots de tequila para empezar la noche.

No me gustaba tomar, pero hoy haría la excepción, solo un poco.

—Brindemos —dijo Leidy alzando su trago.

—Cada una —dijo Kim también alzando su copa—, porque esta sea la mejor noche de todas.

—Porque consiga el amor en Paris —dijo Paola.

—Porque sea la mejor etapa de nuestras vidas. —dijo Leidy.

Me miraron porque era yo la que faltaba, sonreí y dije:

—Porque en esta etapa seamos jodidamente felices.

Eso era todo lo que quería; ser feliz.

—¡Salud! —dijimos al mismo tiempo y chocamos copas tomando todo de un solo sorbo y entonces mordimos el limón para pasar el agrio trago.

Joder, eso estuvo fuerte, pero fue lo suficiente para despertarme e iniciar la fiesta, empezó la música de French Montana - Unforgettable ft. Swae Lee, y las chicas fueron a la pista de baile a bailar, miré alrededor no veía al innombrable.

«Basta Nube, ¿de verdad sigues pensando en él ahora?».

Tenía que sacarlo de mi cabeza, iba a ir con las chicas pero de repente alguien me agarró la muñeca deteniéndome, voltee observando una de esas mascarillas sencillas, pero con unos ojos azules que ya reconocía.

Florian.

Estaba vestido de traje haciéndolo ver muy elegante y guapo, sin poder evitarlo sonreí y él también sonrió como si fuera mi reflejo.

—Hola, estás hermosa —dijo inclinándose hacia mí para que lo lograra escuchar sobre la música—, me gustas.

Sentí mis mejillas sonrojarse ante lo que me dijo, en realidad todos los Europeos eran muy directos con sus intenciones una vez que rompían el hielo; o eso había visto.

—Hola neerlandés. —dije.

Él relamió sus labios y dijo:

—¿Ahora mi apodo es el neerlandés?

—Eres neerlandés. —dije sin comprender.

—Florian Rutter —repitió como si no me acordara de su nombre— pero puedes llamarme novio o el amor de tu vida si se te hace mas fácil.

Uhm.

Me estaba coqueteando directamente, este hombre no se iba con rodeos.

—Prefiero llamarte Florian —dije alzando una ceja.

Él miró mi antifaz con una ligera sonrisa y una de sus manos acarició las orejas que sobresalían en mi cabeza.

—¿Puedo llamarte conejita? —preguntó Florian.

El buen humor se drenó de mi sistema y mi rostro se tornó completamente rojo.

«Conejita».

Él no podía saber cuanto me afectaba ese dulce diminutivo.

Me traía demasiados recuerdos de la única persona que me llamó así.

Sentí mi garganta reseca cuando respondí:

—No.

Florian no pareció percibir mi brusco cambio de humor, y solo dijo:

—Entonces Reina, porque eso pareces esta noche.

Santas vacas, este hombre sabía hacer cumplidos y hacerme sonrojar, ahora tenía nuevamente un buen humor.

Sonreí.

—Bailemos —dije tomando su mano, nuevamente noté que de hecho sus manos eran muy grandes comparadas con la mía, Florian aceptó y fuimos a la pista de baile, bajo las distintas luces y el sonido de la música empezamos a bailar, Florian sabía moverse y yo estaba feliz de poder festejar bailando con buena compañía.

—¿Me crees si te digo que tenia mucho tiempo sin acercarme a nadie? —preguntó Florian acercándose un poco a mi oído para hacerse escuchar sobre la música.

En realidad no, era demasiado atractivo como para pensar en que no era mujeriego.

—¿Le huyes al compromiso? —pregunté, no quería pasar por alguien con miedo al compromiso otra vez, fue un proceso largo que al final no valió la pena porque terminó abandonándome.

—No, de hecho estuve comprometido —dijo Florian—, no salió bien.

¿Estuvo comprometido?

Bueno, eso no me lo esperaba.

No quise preguntar más nada al respecto a pesar de que tenía mucha curiosidad, aprendí a que a veces las personas no les gustaba hablar de sí mismo, en especial cuando daban respuestas evasivas.

Sonreí y le di la espalda para continuar bailando al ritmo de la suave música sensual de Rihanna - Work (Explicit) ft. Drake que había empezado a sonar, él deslizó sus manos por mi cintura aferrándome mientras bailábamos pero guardando cierta distancia, me gustaba que ambos la pasáramos bien. De repente alcé la vista al frente y mi mirada se encontró con alguien que me estaba observando del otro lado de la pista.

Pero no era cualquier mirada.

Era una mirada que reconocía, sus ojos dorados como láseres pareciendo resplandecer en medio de la oscuridad y las distintas luces fijos en mí.

«Satanás».

Sentí mi corazón detenerse de la impresión, mi respiración completamente agitada, ante el efecto que tenía en mí, algo que podía lograr hacer Hades Parker sin esfuerzo era que podía mirarte con fijeza y helarte la sangre.

«Calma Nube, ya no te afecta, ya lo superaste».

Recordar que lo había superado y que no debía sentir esta conmoción ahora que estaba a solo unos metros de mí era realmente difícil. Hades estaba con otros hombres que lucían mayores que le hablaban, pero él tenía las manos metidas en los bolsillos viéndome.

Como si disfrutara de verme y sabiendo que podía tener este efecto en mí aún después de tanto tiempo.

Mi lado vengativo empezó a ganar en mí, sonreí con malicia y empecé a deslizar mis caderas de un lado a otro de manera más sensual.

«Vas a arrepentirte de haberme dejado».

Tomé las manos de Florian y me pegué más a él para deslizarme con más descaro por su cuerpo, lo percibí temblar ante mi baile osado pero no me importaba, mi mirada estaba fija en esa persona que seguía observándome, a la distancia podía observar su quijada apretada, ya no parecía prestarle atención a las personas que hablaban con él.

Yo era el centro de su atención.

«Quiero que sufras por haberme perdido».

Me voltee de modo que quedé de frente hacia Florian moviendo mis caderas sensualmente contra él y alcé la cabeza, su nariz ronzó la mía, respirábamos el mismo aire, sonreí malvadamente.

«Me perdiste, Hades».

Pegué los labios a los de Florian.

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