Capítulo 7 Capitulo 6: La venganza de Nube

Capitulo 6: La venganza de Nube

Fue solo un ligero roce de labios, nuestras narices rozándose cuando tomamos un poco de distancia, abrí los ojos encontrándome con sus hermosos ojos azules fijos en los míos, analizando mi rostro, estiré mis labios en una ligera sonrisa para que entendiera que me gustó y me respondió con otra sonrisa mientras seguíamos bailando, pero...

«¿Por qué no sentí que mi mundo entero tembló al besarlo?»

Florian tenía labios suaves, era agradable estar con él, se sentía muy normal y cómodo... tal vez ese era el problema, esperaba que se sintiera extraordinario como cuando besaba a...

«Detente Nube, no pensarás en el innombrable ahora».

Yo solo quería que sufriera.

Me di la vuelta para seguir bailando con Florian, mi leona interna sonreía de forma malvada al saber que el innombrable me había visto. Esperaba realmente dejarle muy en claro que yo no era la misma chica de hace 2 años atrás, pero cuando alcé la vista, a diferencia de lo que pensé, Hades no estaba ahí, al parecer se había ido.

Uhm...

¿Le habría dolido o decepcionado?

Mi leona se sintió menos sonrisa de satisfacción se borró de mi rostro cuando el pensamiento de que estuviera decepcionado de mí cruzó por mi mente.

No.

No me importaba que estuviera decepcionado de mí porque ya él no significaba nada para mi vida...

Pero... ¿a donde había ido?

«No te importa Nube, ya el innombrable no te importa ni forma parte de tu vida».

Uhm, pero entonces... ¿por qué de repente me sentía así? Como si tuviera una fea sensación en mi pecho de melancolía por lo que hice, porque en vez de que su presencia me diera igual, le presté mucha más atención queriendo dañarlo.

«¿De verdad piensas que le harás daño si ni le importas?»

Ahora extrañamente se me habían quitado las ganas de bailar.

«La venganza no se siente tan genial como me gustaría que se sintiera».

Voltee nuevamente a ver a Florian forzado una sonrisa; fingiendo que todo estaba bien y me incliné a su oído para que escuchara mi voz sobre la música diciendo:

—Voy por un trago.

Él afirmó con la cabeza y se inclinó a mi oído para decirme:

—Vale.

Necesitaba respirar, necesitaba controlar mis pensamientos.

Me fui a la barra de tragos, maldición, ¿por qué me sentía así?

Molesta.

Estaba molesta conmigo misma porque me había bajado de mi pedestal para llamar su atención de manera desesperada besando a otra persona; dándole mucha más atención a alguien que se suponía no significaba nada para mí.

¿Pero qué pasaba conmigo?

¿Acaso me había engañado todos estos años a mí misma diciéndome que me había curado del amor cuando en realidad estaba resentida porque me rompiera el corazón?

Joder, ya estaba harta de pensar en todo, necesitaba despejarme.

Alcé la mano al cantinero y él se acercó.

—Un sex on the beach, por favor. —pedí.

El cantinero afirmó con la cabeza y empezó a preparar mi orden, pasé una mano por mi cabello debajo de la mascarilla de orejas de conejo tomando una profunda respiración. Tenía un caos mental, realmente odiaba tener todos estos pensamientos atormentando mi cabeza en medio de la fiesta de graduación.

«Eres una diosa, no tienes porque dejar que la presencia de una persona cambie tu estado de ánimo».

No había dejado que ninguna persona afectara mis emociones a nivel sentimental, había estado trabajando 2 años en que yo misma fuera mi prioridad, mi amor propio y curando todas mis heridas de mi corazón roto...

Pero aquí estaba, sintiendo que me desmoronaba por mi ex, y no cualquier ex, sino el ex que amé con cada partícula de mi cuerpo, y el hombre posiblemente más cotizado del planeta.

Maldita sea, el innombrable vino a arruinar mi graduación.

Me dieron mi trago, agradecí tomándolo para agitarlo con la pajilla y di un largo sorbo hasta quitarme la sed y quedar ligeramente mareada.

«Despacio Nube, ¿qué pasa contigo? contrólate».

Lo último que necesitaba ahora era emborracharme.

Me tensé cuando alguien me tocó la espalda en la parte desnuda de mi vestido y la deslizó hacia abajo. Apreté la quijada, no me gustaba que me tocaran, no desde estos años donde me mantuve al margen y guardando distancia con todos. Me voltee alzando la mano para aventar una sonora bofetada que le giró el rostro a...

Florian.

«Ay mierda».

Amplié los ojos y me cubrí mi boca con mi mano en sorpresa.

—Perdón. —dije apenada por abofetearlo pero, es decir, no debió tocarme de esa manera.

«Ya estás pasando pena, Nube».

Florian se tocó la mejilla mirándome entre una mezcla de sorpresa y entretenimiento por mi reacción ante su leve toque en mi espalda baja.

—Disculpa, no quería asustarte u ofenderte —dijo Florian.

—No, yo creí... —me quedé sin nada qué decir, es decir, andaba con los nervios de punta.

—Iba a decirte que iba a ir al baño —dijo Florian y me mostró una sonrisa de esas que lo hacía ver encantador.

Al menos no estaba molesto por mi bofetada.

—Vale —sonreí aun algo apenada, mi rostro probablemente más rojo que un tomate.

«Debes calmarte Nube, no puedes andas aventando bofetadas a la gente».

Lo vi irse desapareciendo entre las personas y sentí desinflarme otra vez.

¿Pero qué pasaba conmigo? Tenía que calmarme, mis nervios estaban a flor de piel.

«Basta Nube, eres confiada, eres hermosa».

Tenía que recordar quién era yo, tenía que recordar que me amaba y tenía paz interior. No necesitaba demostrarle nada a nadie mucho menos a Hades Parker.

«Respira profundo».

Tomé el resto de mi trago dejando el envase vacío en la barra, creo que me lo había tomado muy rápido, pero era mi graduación, quería pasarla bien.

Esperaba que el alcohol lograra calmarme.

Acomodé mi mascarilla e iba a ir con las muchachas a la pista de baile para dejar todo esto atrás como un punto y aparte, cuando de repente alguien me tomó de la muñeca.

Temblé por el toque caliente de los dedos de su mano en mi piel, como una corriente eléctrica que me traspasaba y atraía todo mi cuerpo.

«Santas vacas».

Mi corazón salió disparado al reconocer este toque que era capaz de removerme el mundo entero.

No tenía que voltear para saber quién era, pero sí me quedé completamente congelada sintiendo que la sangre se escurría de mi cuerpo cuando lo escuché decir en un susurro:

—Señorita Queen.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo