Capítulo 8 Capitulo 7: El innombrable.

Capitulo 7: El innombrable.

Me quedé sin aliento, mi labio inferior temblando al volver a escuchar su voz dirigirse a mí con ese señorita Queen que tanto atormentó mis sueños en las noches donde lloraba desconsolada y despechada hace tiempo atrás.

No podía recordar todos los pensamientos que me había estado diciendo toda la noche, solo coloqué un muro, solo quería alejarme, solo quería ser fuerte y que él no me desmoronara.

«Ya no tiene ese poder sobre mí».

—Suéltame —dije sin voltear.

Él permaneció en silencio un momento y entonces dijo:

—Hablemos.

¿Por qué ahora? ¿por qué tanto tiempo?

«Se supone que te debe dar igual, Nube».

Pero no podía, me sentía... enojada.

—No hablo con desconocidos —me limité a decir.

Hades me soltó y no voltee a mirarlo, tenía miedo de lo que ocurriría si lo volvía a ver a los ojos, solo quería escapar rápido, todo mi cuerpo temblando, todo de mí sintiéndose desestabilizado.

Estaba en caos interno.

Fui al baño y me apoyé del lavamanos mirándome en el espejo, mis ojos estaban cristalizados.

«Joder, ¿pero por qué no puedo actuar normal cuando él está a mi alrededor?»

Tenía que ser la Nube en la que me había convertido, en la que controlaba sus emociones, en la que mantenía todo bajo control y no le importaba ser indiferente ante cualquier chico.

«Sabes que Hades no es cualquier chico».

Apreté los ojos, al menos el alcohol estaba haciendo su trabajo; relajándome, haciéndome sentir que me empezaba a sentir menos ansiosa y nerviosa.

Uhm... ahora que lo pensaba ¿Qué quería hablar Hades conmigo? ¿Sería algo importante o algo general?

«Joder Nube, debiste ser más normal y simplemente aceptar hablar con él de manera indiferente, como si no te importara».

Pero ese era el dilema, Hades me afectaba y necesitaba recomponerme antes de atreverme a hablar con él.

Salí del baño y fui a los laterales del club buscando una salida para tomar aire fresco lejos de todos estos olores a humo de cigarro y narguile. Vi unas vitrinas de un pasillo solitario con una puerta que daba a un espacio afuera con sillas para sentarse al aire libre, completamente desocupado de personas.

Perfecto para mí que quería estar sola.

Abrí la puerta y salí sintiendo el frio viento azotar mi piel, pero ya me había acostumbrado a las bajas temperaturas de estos países, caminé a las sillas que estaban cerca del balcón para poder mirar la ciudad cuando de repente me quedé congelada en mi sitio al ver a alguien sentando ahí, no lo había visto porque en el ángulo de donde había entrado él quedaba casi oculto.

«¿Es en serio?»

Una botella de whisky estaba en la pequeña mesa que tenía en frente y un vaso de vidrio estaba en su mano con el contenido del licor, estaba sentado apoyando su espalda del espaldar de la silla, sus piernas cruzadas de manera relajada, como si tuviera el mundo a sus pies, el viento desordenando su cabello ligeramente crecido, su perfil seguía siendo digno de pintar.

Tragué pesadamente saliva quedándome pasmada cuando sus ojos dorados se alzaron hacia mí y se fijaron en los míos traspasando mi alma entera, mi corazón latiendo desenfrenado.

«Calmada, Nube, eres dueña de tus emociones».

Hades seguía siendo tan guapo como podía recordar, y esa ligera barba cubriendo su cutis le daba ese aire mayor que revolvió mis hormonas.

«Basta, deja de detallarlo, ya no te gusta».

El alcohol en mi sistema en vez de relajarme me estaba volviendo más... cachonda.

Joder, irme ahora no era opción, parecería una cobarde, tenía que enfrentar esto, tenía que ser la Nube de la que estaba orgullosa.

Era hora de enfrentarlo.

Le sostuve la mirada y me acerqué un poco hasta que me detuve frente a él, Hades no habló, solo me observó haciéndome recordar que él era así, pero claro, después de haberlo rechazado ahí dentro de seguro temía de mis reacciones e intentaba analizarme, pero coloqué mi mejor rostro gélido, me había vuelto una maestra en ocultar mis emociones y controlarlas.

—Hola, señor Parker. —solté rompiendo el silencio, nada de rodeos, si él quería hablar conmigo, entonces era ahora.

Se mantuvo por un momento callado, creí que incluso no me hablaría, hasta que respondió:

—Hola, señorita Queen.

Llevó el vaso a sus labios y se tomó el resto de su whisky de un solo sorbo.

—¿Tomando solo? —comenté tomando asiento en la silla frente a él de modo que no teníamos escapatoria el uno del otro, solo una conversación frente a frente.

Noté como una gota del contenido de su vaso se quedó en su barba y yo me incliné hacia adelante pasando mi dedo por su barbilla para quitársela, noté como sus ojos se oscurecieron haciéndome recordar lo que ocurría cada vez que él me miraba así, estábamos muy cerca, tal vez inapropiadamente cerca.

Sentí que el ambiente cambió, la tensión entre nosotros agravándose, atrayéndome a él de una forma que tenía mucho tiempo sin sentir, el calor subiendo por todo mi cuerpo solo por estar bajo su mirada.

«No, basta, controlada».

Me eché hacia atrás y me crucé de piernas a ver si lograba disimular que algo que no era mi corazón empezaba a palpitar de deseo.

—¿Quieres? —preguntó Hades, su voz más profunda y ronca que hace un momento.

¿El qué?

«El licor, está hablando del licor, Nube»

¿Pero por qué se sentía como si hablara en otro sentido; uno sexual?

«Porque eres una malpensada, por eso».

¿O... lo hacía apropósito?

—Vale. —Me limité a decir.

Me sirvió un poco en el vaso en el que él había estado tomando y me lo dio, lo tomé en mis manos probando un poco, sintiendo como me quemaba mientras bajaba por mi garganta y me mantenía caliente en medio del frio.

Estos años aprendí a tomar de manera moderada, pero ahora me sentía algo fuera de mí mezclando tragos, primero el shot de tequila, después el cóctel y ahora el whisky.

«Calma tus nervios Nube».

—¿Qué querías hablar conmigo? —pregunté.

Hades mantenía la mirada fija en mí y dijo:

—Veo que recapacitaste.

Sentí mis mejillas sonrojarse un poco al recordar como me porté minutos atrás con él cuando quiso hablar conmigo, no fue nada maduro de mi parte.

—Sabes que siempre he sido curiosa. —admití.

Hades estiró un poco la comisura de sus labios en esa sonrisa que me parecía tan familiar, los hoyuelos de sus mejillas marcándose un poco cuando dijo:

—Lo sé.

Joder, se me había olvidado lo intenso que era Hades Parker.

Tomé un poco más del vaso de whisky, sentía que hasta el momento estaba haciendo un buen trabajo de estar a la altura y mantenerme controlada.

«Excelente Nube».

—¿Qué querías hablar conmigo, Hades? —pregunté, noté un ligero brillo en su mirada cuando lo llamé por su nombre, rompiendo esa barrera de distancia entre los dos.

Pero no iba a seguir fingiendo que no lo conocía, no cuando evidentemente seguía recordándolo, solo que con algo de melancolía de lo que pudo ser y nunca sería.

Hades se inclinó ligeramente hacia adelante y relamió sus labios, su mirada fija en la mía, sentí mi garganta reseca, la intensidad incrementaba demasiado.

«Deberías dejar de tomar alcohol».

Temía descontrolarme.

Apreté un poco más las piernas, el calor siendo ahora algo torturante en mi cuerpo.

Hades sonrió un poco y alzando una ceja preguntó:

—¿Querías causarme celos besando a Florian Rutter?

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