Capítulo 5 Capítulo 5: Ya no estaré sola

Nessy

Me desperté con una sensación de inquietud que me tensó el cuerpo. Mis ojos recorrieron la habitación que compartían Sam y Vi.

A un lado, las camas estaban ocupadas por las chicas, cada una a un extremo de la habitación.

Frente a las camas, dos armarios de madera oscura se alineaban, con puertas de espejo que reflejaban la luz tenue del amanecer que se filtraba a través de las cortinas casi transparentes.

Cada una tenía su escritorio de madera pulida, con una silla ergonómica y montones de libros y papeles organizados con meticulosidad.

Una puerta en una esquina de la habitación conducía al baño privado de las chicas.

Sentí nuevamente el pinchazo en mi mente, y me di cuenta...

Noté su energía antes de que despertara. No podía creer que al fin estaba aquí.

No fue un pensamiento. Fue una presión cálida, un pulso ajeno que reconocí como propio.

«Hola, hola, hola, ¿cómo estás? Llevaba tanto tiempo esperando que despertaras, no sabes lo feliz que estoy», grité a mi nueva amiga que estaba despertando.

«Hola tú, me saludas antes de que tenga oportunidad de hablar con mi humana... Ella aún está dormida», me respondió con voz adormecida y un toque de humor en el tono.

«Me llamo Nessy, ¿y tú?». No quería esperar para conocer su nombre, era la única loba que había conocido en estos largos seis meses.

La emoción era abrumadora, y ambas compartíamos una alegría mutua en este encuentro que había estado esperando. Finalmente, tenía la oportunidad de conocer a mi compañera loba en la mente de Octavia, y no podía estar más emocionada por lo que el futuro nos tenía preparado.

Vivir y hacerme pasar por la conciencia de mi humana había sido una experiencia llena de diversión y confusión. No había sentido otro lobo cerca, y comprendí, aunque sin entender por qué, que estas chicas lobas estaban viviendo en una ciudad humana.

«Soy Darcy, encantada de conocerte, Nessy», dijo ella con amabilidad.

«Seremos las mejores amigas por siempre, he esperado tu llegada desde que desperté. Tenemos tanto de qué hablar... Primero que nada, intenta no hablar con tu humana...». La euforia inundó mi ser, y mi mente bullía con anticipación.

—¿Has escuchado eso? —gritó Vi —Me han dicho feliz cumpleaños, ¿lo has oído? —su voz llena de confusión y asombro.

—Uhmm, a ver, creo que ya sido tu conciencia cariño. —Sam respondió con sarcasmo.

—No es gracioso, no es como en tu cumpleaños... ¡Ahhh! No, no, no... Me estoy volviendo loca, dice que no es mi conciencia que su nombre es Darcy —saltó de su cama gritando y metiendo las manos en su pelo.

«No puedes decirles quién eres», conecté con Darcy.

«¿Qué? ¿Qué quieres decir con que no puedo decirles quién soy? Somos una sola», respondió mi enlace con incertidumbre en su voz.

«Por eso quise hablar contigo antes. Ellas realmente no saben qué son. He estado aquí encerrada los últimos seis meses esperando», expliqué.

«No puedo creerlo, esperé tanto tiempo para conocer a Octavia, y ahora no puedo decirle que existo. Esto… no estaba en mis planes». Su voz temblaba en mi mente.

«Sé paciente, Darcy. No podemos asustarlas, no saben nada sobre nosotros. Con el tiempo, encontraremos una manera de revelarnos». Intenté calmarla, sabiendo que esta situación era complicada.

«No sé si puedo hacerlo, Nessy. Es tan frustrante no poder hablar con ella». Estaba tan metida en su inestabilidad, hasta que algo de lo que dije hizo clic en su cabeza.

«Espera... ¿No saben que son lobas? ¿Cómo es eso posible? ¿Dónde está nuestra familia lobo? ¿Cómo conoceremos a nuestro compañero?». La desesperación en su voz causó estragos en mi mente.

Sus preguntas se agolparon una tras otra, como un torrente de inseguridad y confusión. Mi falta de respuestas claras solo parecía aumentar su angustia.

«¿Qué has estado esperando tú?».

«Te estaba esperando a ti, sabía que despertarías y que juntas podríamos solucionar esta situación», traté de infundirle un poco de esperanza.

«No lo entiendo, no entiendo qué está pasando, ella cree que está loca, pero no es así, ¿no me reconoce?». Su voz estaba quebrada, y sus palabras resonaron con dolor.

«Ellas no conocían su origen ni sabían quiénes eran realmente. Por lo que sé, han vivido toda su vida en esta ciudad humana, con sus padres humanos, amigos humanos, hasta han tenido parejas humanas...», le respondí con la verdad sin rodeos, sintiendo cómo su angustia crecía con cada palabra.

«¿¡Cómo!? ¿No han esperado a sus compañeros?», gritó con una mezcla de asombro y desesperación en su voz.

«Bueno. A mi humana, Sam, le gusta jugar con los chicos, ninguna de las dos ha llegado a segunda base, pero...», mi tono era dubitativo, y encogí los hombros ante su incredulidad.

«¿Segunda base? ¿Qué es eso?», Darcy preguntó con curiosidad, mientras trataba de comprender las costumbres humanas.

«Así le dicen al sexo, o eso entendí», respondí con una voz que denotaba una pizca de confusión.

«A ver, déjame ver si comprendí algo de lo que has dicho... ¿Estamos atrapadas en la mente de dos chicas que creen que son solamente humanas?», murmuró, y su voz transmitía una profunda sorpresa y confusión.

El enlace se volvió pesado, como si el silencio entre pregunta y respuesta durara demasiado.

«Ajá» respondí con un tono de voz sereno, tratando de calmarla y mantener la conversación en un tono tranquilo.

«¿Están viviendo en una familia humana, sin lobos, saliendo con chicos humanos, sin lobos, sin comprender qué tenemos un compañero con un lobo en algún lugar del mundo?», preguntó, su voz temblaba ligeramente con incredulidad y preocupación.

«Sip», dije con calma, confirmando sus hipótesis.

«¿No te has transformado ni una sola vez desde que despertaste?», esa fue la pregunta más dolorosa de responder.

«No, no lo he hecho. Me he hecho pasar por el Pepe Grillo de Sam por los últimos seis meses», expliqué, tratando de transmitirle calma.

«¿Pepe Grillo?», casi gritó en su confusión, su voz estaba llena de incredulidad por la extraña referencia.

«Ajá, esa es otra de las formas que nombran a su conciencia, lo tomaron de un libro infantil». Ese apodo me resultaba extraño, pero ya me había acostumbrado a usarlo.

«Estamos en problemas, ¿Qué vamos a hacer?», ella comenzó a llorar.

«No lo sé, te estaba esperando a ti para averiguar qué estaba pasando». Había dudas en mi voz, si Darcy estaba tan desorientada no sabía qué podíamos hacer ahora. «Tómate un tiempo para evaluar la situación. Vive la experiencia de ser Pepe Grillo para tu humana y resolveremos lo demás en poco tiempo». Mi voz sonaba serena, tratando de tranquilizarla sin éxito.

«¿Cómo es que estás tan tranquila?», sollozó.

«¿Tranquila? Bueno, esa no es la palabra para describir cómo estoy. En realidad, estoy feliz de que hayas despertado. Pensé que me volvería loca, no tenía con quién hablar, pero ahora, juntas podremos salir de este lío». La sensación de alivio se expandió entre nosotras.

«Juntas», respiró hondo, reconociendo la gravedad de nuestra situación.

«Juntas», repetí, fortaleciendo nuestro lazo recién formado.

Dos voces relegadas al silencio.

Dos lobas en un mundo de humanos.

Y ninguna sabía cuánto tiempo nos quedaba antes de ser encontradas.

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