Capítulo 25 Una comida preparada juntos

Negando con la cabeza hacia los hombres, Marty llevó a Angel a su nuevo dormitorio.

—¿Estás bien? —preguntó Angel—. ¿Te duele el brazo?

Marty asintió.

—Voy a estar bien, cariño. Cuando me caí, estiré la mano para atajarme. Qué tonta… se me olvidó que estaba lastimada.

—Diabolus no debió jalonear...

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