Capítulo 39 El feroz primo de Shaw

El conductor se bajó de la camioneta y gruñó.

—Me llamo Jeb, muñeca, no Bubba. ¿Cuántas veces tengo que recordártelo?

La fulminó con la mirada y luego miró a Hibbings; su expresión se endureció todavía más.

—Fueron esos malditos Dragons los que intentaron quemarme, sheriff.

—Carajo, ya está empe...

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