Capítulo 51 El oro que no pudo reclamar

La cinta adhesiva que le habían puesto sobre la boca a Raggo no permitía entender nada de lo que estaba diciendo.

Con una sonrisa nada amistosa, Travis estiró la mano y le arrancó la cinta de la cara, sin ninguna delicadeza.

Raggo gritó cuando la piel se le despegó junto con la cinta.

—¡Maldito h...

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