Capítulo 16 La victima

—¡La mataste! ¡La mataste! —me gritaba la chica.

—No, espera —me quise acercar, pero como instinto ella retrocedió. Me tenía miedo, era obvio. Y es que esto para mí no se veía nada bien.

Maldita sea.

—¡Eres una asesina!

Dios, esas palabras dolieron. Pero no me afectarían porque no había ...

Inicia sesión y continúa leyendo