
Internado de lobos
Jade F. C. J · En curso · 102.0k Palabras
Introducción
Uno: No tendrá paz.
Dos: empezará a experimentar cosas sobrenaturales junto a sus nuevos compañeros.
Elder William es quien manda en ese lugar, es un sexy hombre lobo que está acostumbrado a hacer lo que quiere y a que le obedezcan. Amara no es de las que siguen órdenes.
Cuando Amara empieza a notar que pasan cosas extrañas y muertes repentinas, ella empieza a investigar por su cuenta. Sabe que Elder William y su grupo ocultan algo.
Elder William es el Aplha de una de las manadas más importantes del lugar y ella, una presa.
Capítulo 1
LA PRESTIGIOSA CÁRCEL
«Ven. Llévame del dolor, que está oscuro y no oigo tu voz, solo quiero respirar, que la noche me va a matar»
—¡Me niego rotundamente!
—¡Amara, vuelve aquí! —escucho el grito de mi padre detrás de mi. Me disponía a subir las escaleras para llegar a mi habitación y encerrarme allí el resto de la tarde.
—¡No me hables, papá, lo que haces es muy injusto!
—¡Solo son dos años! —siento que toma mi mano y me hace girarme hacia él— Amara, es necesario que vayas. No tenemos otra opción. Recuerda lo que te platiqué. Si no vas entonces ella... —cierra los ojos por un segundo—, quiero que estes siempre conmigo.
—Es que no me quiero separar de ti —musité muy a lo bajo— ni me quiero ir de mi hogar. Nunca he ido a America.
—Lo sé —me encamina de nuevo hacia la sala principal— piensa que esto es una oportunidad para probar tu valentía.
—¿Mi valentía? —fruncí el ceño.
—Así es. Viajar sola, ser independiente. En Ellite College vivirás con otras chicas así que no estarás del todo sola. Creo que si superas esto eres capaz de todo entonces. Piénsalo.
—Pero las clases están por empezar.
—Lo sé. Es por eso que te digo que lo pienses solo esta noche. El vuelo sale mañana por la tarde —me besa la sien— sé que tomarás la respuesta correcta. Eres una buena niña.
Buena niña.
Papá no me conocía tan bien que digamos.
—Pero, papá...
—Nada de pero. Ahora me tengo que ir porque tengo una reunión muy importante. Espero tu respuesta en la noche —se despide de mi— je t'aime ma fille.
—Je t'aime papa —le respondí. Papá me da una última sonrisa y sale de la casa. Dejo salir el aire que tenía contenido y me dejo caer en el sofá. Sé que papá hace todo esto para que yo esté bien, para protegerme y no quiero decepcionarlo, se ha encargado de mi desde que nací y siempre me he ocupado en no darle tantas preocupaciones. Más de las que tiene. Pero no me quiero ir. No quiero dejar a mis amigos y menos al chico que me gusta.
Pensando en el chico que me gusta...
Saqué mi celular en el momento en que empiezan a llegar notificaciones. Son muchas.
Wow.
Abro la aplicación de Facebook al notar que son notificaciones de esa App, supongo que una de mis amigas me habrá etiquetado en alguna foto. Reviso y noto que fue Jean Paul, el chico que me gusta. Me reincorporo en el sofá mientras abro la foto.
Me quedo helada. Estática en el mismo lugar. Siento que en ese momento todo se detiene a mi alrededor. Escucho lejos los ruidos de cualquier lugar. Mi corazón empieza a latir a mil por hora mientras mis manos empiezan a temblar. No podía creer lo que veían mis ojos.
No puede ser.
No puede ser.
No puede ser.
—No —musité— por favor, no.... —me puse de pie y me llevé una mano al pecho. Habían tres fotos mías que Jean Paul había subido burlándose de mi. Eran fotos mías sin ropa, fotos mías que ayer le había confiado. Fotos mías que se supone que solo quedarían entre él y yo. Habían miles de comentarios y miles de reacciones, tenía más de 5 mil me gusta y más de 7 mil comentarios.
Mis fotos.
Mi cuerpo.
Mi reputación.
Me salí de Facebook y me metí al WhatsApp, busqué el contacto de Jean Paul y presioné en llamar. Repicaba y repicaba pero no contestaba. Me sentía furiosa, me sentía enojada, me sentía sucia. La persona en que confiaba me había traicionado de la peor manera y ahora todos mis compañeros de clases conocían mi cuerpo. Unas lágrimas empezaron a salir de mis ojos pero las limpié de inmediato.
¿Cómo pude ser tan tonta?
—Comment tu vas mon amour? —contestó.
—¡Mira, pedazo de imbecil! Vas a borrar esas fotos ahora mismo o si no...
—¿O si no qué, Amara? —me cuestionó con ese tono francés que tenían todos aquí.
—¡O si no los abogados de mi padre se encargarán de llevarte a juicio y juro que te vas a acordar de mi por el resto de tu miserable vida! —me sentía tan enojada y me sentía estupida por haber caído en la trampa. Sabía que si enviaba esas fotos podía pasar algo pero Jean Paul supo convencerme. Pero era la última vez que un hombre jugaba conmigo.
—Querida, estuviste de acuerdo en enviarme esas fotos. Yo no te obligué. Puedo decir que hackearon mi celular y subieron las fotos sin mi consentimiento. Ya no hagas drama, mi amor, sales espectacular en las fotos. Lee los comentarios, todos quieren contigo ahora.
—¡Eres un...! —jadeé. No leería los comentarios porque sabía que los hombres decían toda clase de vulgaridades y las mujeres me quemaban.
—Nos vemos el lunes en clases, Amara, Adieu —y colgó.
—¡Imbecil! —tiré el celular en el sofá mientras contenía las lágrimas. El celular sonaba y sonaba de tantas notificaciones que llegaban. No quería ni pensar qué pasaría si papá veía esas fotos. No quería ni salir de mi casa porque todos me señalarían y me juzgarían. Mi papá se decepcionaría mucho de mi.
Me puse de rodillas y lloré.
•
Dios, cómo pudo hacer eso?
Es una zorra. No tiene vergüenza.
Sus padres saben de esto?
Muero por verla en el colegio.
Esta buena, la necesito en mi cama esta noche.
Me encontraba en mi cuarto leyendo los comentarios de mis fotos. Jean Paul ni siquiera las borró. Estaba hecha un mar de lágrimas. La luz era tenua así que mis ojos hinchados y rojos no se notaban por si venía mi padre que no tardaba en llegar. Mi labio inferior no dejaba de temblar. Sentía rabia. Y tristeza.
La puerta fue tocada dos veces así que supuse que era mi padre.
—Pasa —me aclaré la voz y apagué el celular.
¿Y si ya vio las fotos?
Una punzada de miedo invadió mi pecho.
Papá entra a mi habitación y se sienta en mi cama.
—¿Pensaste lo de hoy? —me pregunta. Parece tranquilo, un poco cansado pero nada fuera de lo normal.
Eso me tranquilizó un poco.
—Sí. Lo pensé.
—¿Y?
—Iré a ese colegio. Será bueno alejarme un buen tiempo de aquí.
—Querida, eso me consuela. Al menos estaré tranquilo. Prometo que te visitaré en las vacaciones o bien puedes venir aquí. Pero saldremos de esto juntos —se acerca a mi y me da un pequeño abrazo— ¿estás bien?
—Sí, —mentí— solo estoy un poco nerviosa por mañana.
—Tranquila. Eres muy valiente y sabrás defenderte sola. Deberías empacar tus cosas y dejar todo arreglado aquí. Y descansa. Mañana te espera un día agotado.
—Gracias, papá. No te decepcionaré.
—Yo sé que no —me guiña un ojo y sale de mi habitación.
Sí lo decepcioné. Y de la peor manera.
•
A la mañana siguiente tenía todo listo, me despedí de las muchachas del aseo, me despedí de algunos amigos de papá que vinieron a verme antes de irme y me despedí de mi amiga Corinne, fue la única que me habló para decirme lo patan y estupido que había sido Jean Paul. También me dijo que no quería que me fuera y que me prometía que ella se encargaría de vengarme.
Pero no podía resistir estar más aquí. Y menos llegar este año al colegio y dejar que todos me señalen y se burlen de mi. Necesitaba huir. Y eso era lo que estaba haciendo. Papá me llevó al aeropuerto. Será difícil estar sin él, estábamos muy acostumbrados a estar juntos y apoyarnos mutuamente.
—Bon voyage —me dijo mientras me abrazaba.
Me separé de él.
—Je te parle quand j'arrive —le dije.
—J'attendrai ton appel —me respondió.
Dios, lo extrañaría tanto.
—Adieu —me giré y me encaminé lejos de él. Me esperaban muchas horas de vuelo. Horas en las que intentaré tranquilizarme. Aunque al colegio que voy es un internado, servirá para no salir un buen rato de allí. Del aula de clases a mi habitación. No tenía ganas de interactuar con nadie. Solo esperaba que este año sea tranquilo y me venga algo de paz. Estaré muy lejos de Francia y muy lejos de las fotos que causaron polémica.
O eso era lo que esperaba.
•
Cuando el avión aterriza en tierra americana, salgo y voy por mis maletas. Hago todos los trámites para salir de allí súper rápido y poder llegar a la cárcel llamada escuela. Afuera hay un auto esperándome como me había dicho mi padre. El chofer era un hombre joven, bastante atractivo la verdad, tenía un papel en su mano en el que decía Amarantha Chevallier.
—Soy Amarantha —le dije.
—Mucho gusto, soy Francisco y la llevaré al colegio. Permítame sus maletas —el chico tomó las maletas y las metió en la cajuela del coche. Yo me monté en los asientos traseros a esperarlo.
Cuando había metido todo, Francisco se monta al asiento principal y arranca.
—¿Está muy lejos el colegio? —quise saber.
—A dos horas nada más.
—¿Dos horas? —no podía ser. Era Sábado ya, estaba cansada y me moría de sueño.
—Sí, puede dormir mientras tanto. Se ve cansada.
—Si, gracias. Creo que eso haré. Me avisas cuando lleguemos.
Me acomodo en los asientos dispuesta a dormir un rato aunque sea.
•
—Señorita, señorita, despierte —escuchaba una voz a lo lejos. Me removí en mi lugar, gruñendo— señorita, llegamos —alguien me movía. Abrí los ojos lentamente, lo primero que vi fue la cara de Francisco muy cerca.
Me exalté.
—¿Qué haces?
—Lo siento. Pero llegamos.
Me tranquilicé un poco y bostecé. Estaba cansadísima. Tenía sueño y todavía tenía que pasar por la dirección de este lugar. Me bajé del coche dispuesta a conocer el lugar. El sol me golpeó la vista. Pero me quedé algo asombrada por todo lo que tenía frente a mi. Era un lugar enorme, de tres pisos creo. Era todo de lujo. Habían algunos chicos saliendo y entrando de este colegio. Usaban ropa normal, papá me había dicho que tendría que usar informe. Supongo que hasta el lunes que empiecen las clases.
Lo que me sorprendió es que estábamos rodeados de bosque. Al parecer era un lugar un poco alejado de la ciudad y eso me pareció un poco extraño.
—Señorita Chevalier, la estábamos esperando —un señor mayor se acerca a mi. Usa traje y lentes.
—¿Y usted es...? —quise saber.
—Soy el director de esta prestigiosa institución. Su padre personalmente me pidió que la recibiera y la llevara a su habitación para que se instale. —explicó— lleven las maletas de la señorita —les dice a dos señores de seguridad— sígame, por favor.
Empezamos a caminar dentro de la institución.
—Como verá, esta es una de las más prestigiosas instituciones del país por lo tanto hay ciertas reglas que tenemos que cumplir —me va diciendo. Habían algunos chicos a nuestros alrededores, platicando— está prohibido salir en días de semana sin permiso y solo se le dará permiso si es una emergencia —subimos unas escaleras— los fines de semana los tienen libre. Es obligatorio el uniforme. Por cierto, he dejado sus uniformes en el cuarto. Compartirá habitación con otras tres chicas. El cuarto es bastante grande así que no tendrán problema. También he dejado su horario de clases en su cama. Tendrá su propio locker el cual ya tiene su nombre y en donde me encargué personalmente de dejar sus libros.
—Pues gracias, qué amable —dije con sorna. Este director me parecía muy raro, es decir, sé que me daba este trato por ser hija de mi padre pues. A veces eso me resultaba tan incomodo.
—De nada. Es algo que hago por todos mis alumnos —sonríe algo fingido.
Dos chicos pasaron frente a nosostros discutiendo.
—¡Clayton, Tanner, dejen de pelear como niños chiquitos y póngase a limpiar los baños! —les grita con otro tono más grotesco.
Los chicos fingieron que no peleaban y se alejaron de nosotros.
—Como le decía, este colegio se destaca por comprender a los alumnos y por ayudarlos con mucha paciencia a que dejen de ser rebeldes y que puedan ser personas de bien. Aunque creo que con usted no tendré problema —me dice.
Por ahora.
Nos detenemos frente a una puerta.
—Bueno, aquí está su habitación. La dejaré que se instale y después le enviaré a una alumna para que le de un recorrido por el colegio. ¿Tiene alguna duda?
—No. Estoy bien. Gracias, señor director.
Los dos hombres terminaron de meter mis maletas al cuarto y se fueron.
—Pase buenas tardes —me da una última sonrisa y se va.
Rodé los ojos y me adentré al cuarto. Al fin se había ido. Qué insoportable. Me pareció un poco hipócrita más bien. El cuarto era grande como había dicho y habían cuatro camas. No estaba tan mal. El final de la habitación había una ventana enorme. Una ventana que daba al bosque. Me acerqué a ella y me deleité con el. Se miraba lindo. Desearía salir y dar un paseo por allí.
En el momento en que me iba a girar para desempacar, noté una figura moverse entre los arbustos. Agudicé mi vista para intentar descifrar qué era, pero lo único que pude notar fue algo fugaz. Era un animal obviamente.
¿Hay animales salvajes aquí?
Y están cerca de las instalaciones del colegio.
Por Dios, han de ser lobos salvajes o osos enormes.
¿Qué clase de seguridad hay aquí?
No puede ser.
Últimos capítulos
#70 Capítulo 70 Damian
Última actualización: 4/14/2026#69 Capítulo 69 Nuevo hogar
Última actualización: 4/14/2026#68 Capítulo 68 Amor sincero
Última actualización: 4/14/2026#67 Capítulo 67 Miedo
Última actualización: 4/14/2026#66 Capítulo 66 Indignada
Última actualización: 4/14/2026#65 Capítulo 65 Huéspedes
Última actualización: 4/14/2026#64 Capítulo 64 Besos
Última actualización: 4/14/2026#63 Capítulo 63 Felicidad
Última actualización: 4/14/2026#62 Capítulo 62 Luna
Última actualización: 4/14/2026#61 Capítulo 61 Cafetería
Última actualización: 4/14/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












