Le beso en la mejilla

Presiono la nariz contra su sexo y cierro los ojos. Dela se calienta aún más mientras la respiro, soltando un gemidito. ¿Le da vergüenza que esté aquí abajo? Bueno, qué mal por ella, porque no quiero irme jamás de este lugar.

—Eres preciosa— digo contra su piel—. Hermosa.

Hay otro gemidito cuando ...

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