Es un hecho.

—No lo entiendo. ¿No estabas buscando algo sin compromisos?

Su pregunta me revuelve el estómago. Quiero sexo. Dios, lo quiero. Pero también tengo miedo de encariñarme demasiado. Y eso sería un desastre porque David solo quiere pasarla bien.

—Eh… —me doy la vuelta y me detengo—. Mira, pareces un bu...

Inicia sesión y continúa leyendo