Tan sexy como el demonio.

Me encanta cuando sale la Anna mandona. Esa mirada decidida en sus ojos es exactamente la razón por la que me enamoré de ella. Ella es la lista en esta relación.

—Buena idea —le digo y camino hasta la bañera.

Anna me mira como si todavía no estuviera segura de mí. Me contengo de reír. No me la va ...

Inicia sesión y continúa leyendo