Imbécil.

ARABELLA

—Buenos días, Arabella —me saludó la voz de Gertrude cuando entré en la cocina.

Quise decir que esta mañana no tenía nada de bueno, sobre todo con el día que me esperaba. Pero me mordí la lengua y le devolví un saludo en voz baja.

—Llegaste temprano. —Dejé mi bolso sobre la isla y me sub...

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