Pérdida, amor, esperanza

Arabella

Gwen tenía el codo apoyado en el escritorio, con la barbilla descansando en la palma abierta, como si estuviera posando para un cuadro. Soltó un suspiro largo que le hizo caer los hombros.

—Yo sí me acostaría con el señor Boyd si me lo pidiera —lo dijo como si estuviera anunciando el clim...

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