Los chismes te llegaron más rápido que de costumbre.

Arabella

Siete cincuenta y seis. Me repetía los números una y otra vez en la cabeza mientras corría por el pasillo. El salón de literatura se sentía a kilómetros de distancia, y cada segundo que pasaba me apretaba más el estómago. La cara ceñuda del señor Boyd se me apareció en los pensamientos, y ...

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