Necesitaba algo para distraerme.

Arabella

Chocolate caliente. Mi única debilidad de verdad. El olor se me enredaba alrededor, cálido y dulce, tan reconfortante que no podía decidir si quería beberlo o simplemente seguir respirándolo para siempre.

Gertrude dejó la taza color crema en mi mesa de noche y soltó un largo suspiro.

—Sé...

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