¡Hasta luego, mi ciruela azucarera!

Arabella

Tenía toda la intención de mantenerme alejada de Haiden al día siguiente. Bueno, todo lo que pudiera, considerando que vivíamos puerta con puerta. El simple hecho de pensar en él había bastado para que se me encendieran las mejillas.

Pero esa mañana me desperté con el sonido de gritos fur...

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