Eres un maldito imbécil

Arabella

—¿Dónde demonios has estado? —siseé cuando un brazo familiar se me deslizó por los hombros y el aroma intenso de flores me inundó los sentidos.

La boca de Gwen rozó mi oreja mientras hablaba en voz baja.

—Perdón, tuve una sesión rápida con Sam en el clóset del conserje.

Se apartó y frun...

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