Aún no he terminado

Arabella

Luché por mantener atrapados en la garganta los pequeños sonidos de placer, pero cada embestida los liberaba de todos modos.

Su aliento cálido se deslizó sobre la piel delicada en la curva de mi cuello, erizándome los brazos. Jadea, con la respiración entrecortada, mientras se acomoda den...

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