Ocúpate de tus malditos asuntos

Arabella

El tipo se acercó a Gwen y su cuerpo alto nos tapó la luz que venía de arriba. Sus ojos fríos se deslizaron hacia mí, así que aparté la mirada de inmediato, sintiéndome terriblemente incómoda.

—Aquí —lo oí murmurar, y supuse que le estaba entregando la bolsa a Gwen, cuya mano ya la estab...

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