La verdad es que no era el peor

Arabella

—Todo esto es presión de grupo, así de simple. Y además un montón de otras porquerías a las que yo nunca me apunté —gruñí, empujando la puerta para cerrarla detrás de mí—. Recuérdame otra vez por qué te sigo teniendo cerca.

Gwen giró sobre el talón y me lanzó un guiño, y luego siguió cami...

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