¿Quién diablos invitó a Satanás?

Arabella

—¿Qué te pasa por esa cabecita? Has estado demasiado callada —preguntó Gwen.

Me quedé mirando por la ventana la carretera oscura que se extendía delante. —Oh, nada. Solo calculando cuánto daño me haría si me tirara de tu coche ahora mismo —me encogí de hombros como si no fuera nada—. Así ...

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