Vine aquí para cuidarla.

Haiden

Me arranco la cinta de los nudillos con un gruñido de frustración. Están cubiertos de sangre y mugre, como si se burlaran de mí por lo que hice hace una hora.

Las tiro al asiento trasero y dejo caer la cabeza contra el reposacabezas con un golpe sordo. —Joder—. Aprieto los ojos y rechino lo...

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