Capítulo 38 El Alfa que vino a suplicar

—Cierra la puerta, Mara.

Leoric estaba al otro lado de la habitación. Había entrado sin guardias, con la túnica rota en un hombro y la nueva marca de Odette negra sobre el cuello.

Selene apuntó una daga hacia su garganta.

—Mis hombres capturaron a los cuatro guerreros que trajo. Da otro paso y descu...

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