
LA LUNA DESTERRADA DEL REY LICÁNTROPO
Fer BG · En curso · 41.0k Palabras
Introducción
La traición es solo el comienzo.
Odette lleva años envenenándola para impedir que sane y mantener dormido el poder que corre por su sangre. Después de provocar la pérdida de su hijo, la acusa de intentar asesinar al supuesto heredero que dice esperar de Leoric. Él destruye la marca de Eira, la condena como traidora y ordena su ejecución.
Pero Eira no muere.
El dolor despierta en ella un don ancestral capaz de romper los vínculos que obligan a los lobos a obedecer. Antes de escapar, es encontrada por Rhydan Morcant, el Rey Licántropo más temido de todos los territorios.
Rhydan debería devolverla a su manada. En cambio, la lleva a su fortaleza y la convierte en su doncella personal después de descubrir que una sola caricia de Eira puede calmar la maldición que domina a su bestia.
Ella necesita esconderse.
Él necesita tocarla para no convertirse en un monstruo.
Ninguno planea enamorarse.
Pero cuando Leoric descubre que su antigua Luna sigue viva y bajo la protección del rey, regresará para reclamarla. Esta vez, Eira no permitirá que ningún Alfa decida a quién pertenece.
Ni siquiera el hombre que podría ser su verdadero compañero.
Capítulo 1
—Quítate mi collar antes de que te arranque la garganta.
Odette se volvió despacio sobre las sábanas de mi esposo. No intentó cubrirse. La seda color vino apenas ocultaba sus pechos, y el emblema de la Luna de Ashfell descansaba sobre su piel como si hubiera nacido para llevarlo.
Leoric estaba detrás de ella, desnudo de cintura para arriba, con una mano todavía apoyada en su cadera.
Durante tres años había aprendido a reconocer cada gesto suyo. La forma en que apretaba la boca cuando mentía. El movimiento de sus hombros antes de dar una orden. La frialdad con la que observaba a quien ya no consideraba útil.
Nunca lo había visto mirarme como miraba a mi hermana.
—Eira —dijo él—. Sal de aquí.
Llevaba una bandeja entre las manos. Vino especiado, pan de miel y la pequeña caja de madera donde había guardado la noticia que pensaba darle esa noche.
Dentro estaba el listón blanco que la sanadora había atado alrededor de mi muñeca al confirmar que, después de tres años de intentos, un cachorro crecía en mi vientre.
La sanadora había sonreído al entregármelo. Yo no. Había pasado demasiadas lunas despertando con sangre entre los muslos para celebrar antes de tiempo. Aun así, caminé hasta nuestras habitaciones imaginando que la noticia repararía lo que Leoric y yo llevábamos meses fingiendo que no estaba roto. Qué equivocada estaba al creer que un hijo bastaría.
La bandeja tembló.
No la dejé caer.
—Esta es mi habitación —respondí—. Esa es mi cama. Y ella lleva el collar que me entregaste frente a toda la manada.
Odette sonrió. Mi hermana menor siempre había sonreído antes de hacer daño, incluso de niña, cuando escondía mis vestidos ceremoniales y lloraba después para que nuestra madre me castigara a mí.
—No seas mezquina —dijo—. Solo quería saber cómo se sentía.
—Puedes averiguarlo cuando nazcas de nuevo y alguien cometa el error de elegirte.
Leoric bajó de la cama. Sus pantalones estaban abiertos y su olor llenaba la habitación, mezclado con el de Odette. Mi loba arañó dentro de mí, humillada por la prueba de que nuestro compañero había reclamado placer en otro cuerpo.
Él se acercó.
—Te dije que salieras.
—¿Desde cuándo?
No pregunté si me engañaba. No necesitaba esa respuesta.
—No hagas esto más desagradable —murmuró.
—¿Más desagradable que encontrar tu boca entre las piernas de mi hermana?
Odette soltó una risa breve.
Leoric me sujetó del brazo.
—Cuida tus palabras.
El vínculo entre nosotros se tensó. Antes, su contacto me enviaba calor bajo la piel. Esa noche solo sentí una presión sucia, como una cuerda empapada en sangre ajena.
—Suéltame.
—Cuando aprendas a comportarte como Luna.
—¿Así se comporta una Luna? —miré a Odette—. ¿Abriendo las piernas mientras otra mujer dirige su manada?
Los ojos de Leoric cambiaron. El gris fue devorado por el negro de su lobo.
—Basta.
—No. Tres años he obedecido. Tres años he sonreído mientras tu madre revisaba mis sábanas, mientras tus consejeros contaban mis ciclos y mientras tú me culpabas porque no te daba un heredero. No voy a callar ahora.
Odette se levantó de la cama. El collar se deslizó entre sus pechos. Leoric no le pidió que se cubriera.
—Quizá no te culpaba —dijo ella—. Quizá estaba cansado de esperar algo que tú no puedes darle.
Apreté la bandeja hasta que el borde me cortó la palma.
—Tú no sabes lo que puedo darle.
—Sé más de lo que imaginas.
Su mirada bajó un instante hacia mi vientre.
Fue demasiado rápido para que Leoric lo notara.
Yo sí.
—Devuélveme el collar.
Odette tocó la piedra central.
—Leoric me lo puso.
El aire abandonó mis pulmones.
No era una joya cualquiera. El collar de la Luna solo podía colocarlo el Alfa durante el reconocimiento público de su compañera. Quitármelo sin ceremonia era una ofensa. Ponerlo sobre otra mujer era una declaración.
Miré a mi esposo.
—¿Es cierto?
Leoric no apartó los ojos.
—Odette ha demostrado lealtad a Ashfell.
—Se acostó contigo.
—Ha permanecido a mi lado mientras tú te encerrabas en tus habitaciones, llorabas cada sangrado y convertías nuestra unión en un funeral mensual.
La caja de madera pesó más que la bandeja.
—Yo enterraba a los hijos que no conseguimos tener.
—No enterraste nada. Nunca hubo un hijo.
Mi loba aulló.
No por la crueldad. Por la mentira que escondía contra mi pecho, dentro de la caja.
Había imaginado su reacción muchas veces. Leoric levantándome entre sus brazos. Su mano sobre mi vientre. La manada inclinándose cuando anunciáramos al heredero.
Ahora no quería que supiera.
No mientras el olor de Odette siguiera pegado a su boca.
—Te equivocas —dije.
Él dio otro paso.
—¿Sobre qué?
Odette descendió de la cama y recogió su vestido del suelo. Al pasar junto a Leoric, le rozó el abdomen con los dedos. Él no se apartó.
—No le debes explicaciones esta noche —susurró ella.
—No vuelvas a hablar por mi esposo.
—Alguien tiene que hacerlo. Tú solo sabes pedirle.
Arrojé la bandeja contra la pared.
La jarra se rompió. El vino corrió por la piedra como sangre oscura. Leoric giró hacia mí, furioso, pero yo ya había cruzado la distancia.
Agarré el collar.
Odette chilló cuando tiré de la cadena. Me arañó el cuello. Leoric me rodeó la cintura desde atrás y me arrancó de ella.
Por un instante quedé pegada a su cuerpo, con su respiración en mi oído y la mano extendida sobre mi abdomen.
El cachorro se movió como una chispa.
Leoric se quedó quieto.
—¿Qué escondes?
Aparté su mano.
—Nada que te pertenezca.
Su expresión se endureció.
Odette se llevó los dedos a la garganta. La cadena había dejado una marca roja, pero el collar seguía con ella.
—Mírala —dijo—. Se ha vuelto inestable.
—Sal de nuestra habitación —ordené.
—Ya no es tuya.
Leoric no la contradijo.
Algo terminó dentro de mí. No el vínculo. No todavía. Fue una parte más pequeña y más peligrosa: la esperanza de que existiera una explicación capaz de devolverme al hombre con quien creía haberme casado.
Me incliné para recoger la caja caída. La tapa se había abierto. El listón blanco asomaba entre las astillas.
Odette lo vio.
Su sonrisa desapareció.
Leoric avanzó, pero cerré la caja contra mi pecho.
—¿Qué es eso? —preguntó.
—Una noticia que ya no escucharás de mí.
Me dirigí a la puerta. Leoric me sujetó de nuevo.
—No te vas hasta que respondas.
La marca de nuestro vínculo ardió en mi hombro. Él utilizaba la autoridad del Alfa, esa presión que obligaba a los lobos de Ashfell a detenerse.
Mis rodillas cedieron.
Me sostuve del marco.
Odette se acercó por detrás. Su aroma dulce cubrió el del vino derramado. Puso una mano sobre mi hombro y acercó la boca a mi oído.
—Díselo, hermana —susurró—. Dile que por fin llevas a su heredero.
Todo quedó inmóvil.
Leoric aflojó los dedos.
Giré la cabeza hacia ella.
Odette ya no sonreía. En sus ojos había una calma peor que el odio.
—¿Cómo lo sabes?
Sus uñas rozaron la marca de mi cuello.
—Porque el veneno que llevas tres años bebiendo ya empezó a matar a tu cachorro.
Últimos capítulos
#38 Capítulo 38 El Alfa que vino a suplicar
Última actualización: 9/5/2026#37 Capítulo 37 La falsa compañera
Última actualización: 9/5/2026#36 Capítulo 36 La bestia se arrodilla
Última actualización: 9/4/2026#35 Capítulo 35 El recuerdo que intentó robar
Última actualización: 9/4/2026#34 Capítulo 34 La marca al revés
Última actualización: 9/3/2026#33 Capítulo 33 El ritual del olvido
Última actualización: 9/3/2026#32 Capítulo 32 La distancia que eligió respetar
Última actualización: 9/2/2026#31 Capítulo 31 Las puertas abiertas
Última actualización: 9/2/2026#30 Capítulo 30 La verdad detrás del anillo
Última actualización: 9/1/2026#29 Capítulo 29 La bestia que me reconoció
Última actualización: 9/1/2026
Te podría gustar 😍
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Casada con el enemigo de mi esposo.
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Roisin
Conociendo a mi papá millonario
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.












