Capítulo 50 La bestia que pidió permiso

—No voy a abrirla —le dije a Rhydan dentro de mi cabeza—. Voy a llegar hasta ti.

Un rugido atravesó la conexión.

—Eira, no vengas.

—Me pediste que decidiera antes de actuar. Ya decidí.

La marca volvió a cerrarse, pero algo golpeó desde el otro lado. Las uñas de la bestia recorrieron la plata de mi p...

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