Capítulo 51 El deseo que no es mío

—Quítamela.

Rhydan soltó mi mano y retrocedió.

—No puedo tocar esa línea mientras la luna siga roja.

—Eres el hombre que lleva la maldición. Deberías saber cómo detenerla.

—Sé cómo encadenar mi cuerpo. Nunca había conseguido entrar en el de otra persona.

La línea negra avanzó otro centímetro por mi ...

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