Capítulo 60 La verdad que no elegí

—Desde el primer instante en que la toqué.

Rhydan no apartó los ojos de mí. Yo seguía sentada sobre él, con el vestido abierto y su cuerpo endurecido debajo del mío.

Me levanté.

La pérdida del contacto hizo crujir las correas cuando intentó seguirme.

—No te muevas —dije.

Rhydan quedó inmóvil.

Me abr...

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