Capítulo 72 La última línea

—Sí, te quiero en mi cama.

Rhydan no se movió.

—¿Con ropa?

—Por ahora.

—¿Puedo tocarte?

—Todavía no.

Se acostó a mi lado, encima de las mantas, y dejó las manos visibles sobre su pecho. La tensión bajo sus pantalones contradecía la calma de su rostro.

—Pareces demasiado satisfecho para un hombre que...

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