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Celeste

Cada centímetro de mi cuerpo brillaba con calor y la neblina resplandeciente de una satisfacción eufórica, empapada de endorfinas. Sentía como si mis huesos se hubieran licuado y cada músculo se hubiera convertido en gelatina; no había ni una onza de tensión en ninguna parte. Me dejé llevar...

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