Capítulo 104

DANTE

El portazo sacude las paredes y me sobresalto un poco.

Enseguida el espacio queda tragado por el silencio y, por un segundo, es como si toda la casa contuviera el aliento conmigo. Con la mandíbula trabada y el puño cerrándose, se me escapa una ristra de maldiciones en italiano que chamuscan ...

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