Capítulo 131

ALERA

Cuando por fin logro volver a respirar, la garganta todavía me arde y tengo la cara acalorada. Me limpio las lágrimas de los ojos y, con la voz ronca, digo:

—Estoy bien. De verdad.

Elena se ríe quedo, aunque en sus ojos aún parpadea la preocupación.

—¿Tienes fobia a los bebés, tesoro? Solo...

Inicia sesión y continúa leyendo