Capítulo 28

ALERA

Dante ladea la cabeza, una ceja elevándose despacio, de una forma que me dice que está divertido.

—¿No?

Titubeo.

—N… no. No voy a ir contigo. Tú… tú no puedes venir aquí y decirme que me vaya a Milán contigo. No. Yo tengo una vida.

Él se mantiene sereno cuando asiente.

—Sé que tienes una...

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