Capítulo 47

ALERA

Dentro de la silenciosa cabina, me siento rígida, presionando las palmas contra las rodillas para evitar que me tiemblen. Dante toma el asiento frente a mí.

El avión despega y me aferro al apoyabrazos hasta que me duelen los dedos. Intento mantener la respiración estable, conservar algo de c...

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