Capítulo 75

DANTE

—¿Qué haces aquí?

La mano de Alera se queda inmóvil contra mi frente y sus ojos se abren de par en par, como si la hubiera sorprendido robando.

—Yo… eh… —se aclara la garganta—. No… bueno, estabas ardiendo de fiebre y… no despertaste cuando te llamé. Pensé… —se detiene, se muerde el labio y...

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