Capítulo 36 Secretos

No supe qué decirle. Las palabras simplemente se atoraron en mi garganta, secas y rasposas, dejándome sin capacidad de respuesta. Me quedé completamente inmóvil, paralizado como un idiota en medio de la acera fría mientras mi mente intentaba asimilar su arrebato. Ni siquiera pude reaccionar a tiempo...

Inicia sesión y continúa leyendo