Capítulo 45 Artimañas

—Deberías descansar, Eros. Los agentes de la comandancia dicen que no dormiste ni un solo segundo en toda la maldita noche —mi padre se acerca con paso lento, arrastrando los pies, y me ofrece un vaso de cartón con un poco de café humeante y de aspecto rancio—. No ayudas mucho estando aquí, paseándo...

Inicia sesión y continúa leyendo