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Los párpados de Hael se abrieron con una lentitud casi dolorosa, batallando contra la claridad incipiente. Al fin, la visión nítida le devolvió la conciencia de su entorno; la sala de estar. Los recuerdos de la madrugada lo golpearon con una fuerza sorda y punzante, como una ráfaga de sensaciones...

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