
La Propuesta Me Caso Embarazada
DaysyEscritora · En curso · 246.0k Palabras
Introducción
Un día, todo cambió. De repente, gritó: «¡¿Qué?! ¡¿Estoy embarazada?!»
Casi como una señal, recordó aquella tarjeta de contacto que tenía de Leander, la única conexión que le quedaba. Con manos temblorosas, decidió que debía llamarlo.
¿Contestará el teléfono? ¿Podrá Celeste quedarse con el niño?
Capítulo 1
La brisa fría acariciaba con fuerza el rostro de Celeste, quien había bajado la ventanilla del auto mientras observaba la ciudad con impaciencia, esperando llegar a tiempo al lugar donde se celebraría la boda de su exnovio.
Su corazón latía con fuerza, no por los nervios, sino por la rabia que ardía en su interior. Arthur la había dejado hacía apenas unas semanas, alegando que no estaba preparado para una relación, y ahora él estaba a punto de casarse con otra, como si su amor no hubiera significado nada.
La idea de arrebatarle la felicidad la llenaba de determinación. No solo le había mentido al excusarse con aquella razón tan superficial para terminar la relación, sino que también la había engañado. Mientras estaba saliendo con ella, había estado involucrado con su actual prometida al mismo tiempo.
—Eres un imbécil... —masculló entre dientes, provocando que el chófer la mirara por el retrovisor.
—¿Qué?
—Oh, disculpe, no es con usted —se apresuró a aclarar.
El señor asintió y continuó conduciendo. Finalmente, al llegar frente al imponente edificio, bajó del auto y se dirigió hacia la entrada, donde dos hombres se aseguraron de que estuviera invitada. Al mostrarles la invitación, que le había conseguido su mejor amiga, la dejaron entrar tras una breve revisión.
Con una sonrisa en el rostro, caminó con firmeza por el vestíbulo, cada paso resonando como un recordatorio de la traición que había sentido. El sonido de sus tacones repiqueteaba sobre el suelo de porcelana, tan reluciente que podía ver su propio reflejo en él.
El lugar era ridículamente costoso, y no podía evitar sentir que estaba fuera de lugar. Una oleada de arrepentimiento surgió en su interior al detenerse frente a la puerta adornada. Pensó que había sido una mala idea venir. Pero, de repente, recordó lo mucho que había sufrido a causa de su ruptura y se negó a quedarse de brazos cruzados.
«Esta vez no seré una espectadora pasiva», se dijo, mientras se ajustaba el elegante vestido que su amiga le había prestado para la ocasión, armándose de valor para atravesar la puerta.
Al hacerlo, se sintió pequeña entre las risas y murmullos de los invitados. Las sillas estaban elegantemente dispuestas, y las luces brillantes iluminaban el ambiente, creando un escenario de ensueño que contrastaba con su propio estado emocional.
—¿Dónde estará ese idiota? —se preguntó, mientras buscaba a Arthur entre la multitud, aunque en su interior se sentía algo insegura pero sabía que no podía dar marcha atrás. Iba a llevar a cabo su venganza.
Finalmente, lo vio, Arthur estaba a unos pocos metros de distancia, luciendo un traje perfectamente ajustado, esperando a la novia.
De pronto, comenzó a sonar una melodía de piano; la música de cuerdas se filtraba por el aire como un canto de sirenas. Entonces, la vio. La novia, una joven de belleza deslumbrante, hizo su entrada junto a un hombre de buena apariencia a pesar de su edad. Ella lucía radiante en su vestido blanco. Nunca antes había visto a alguien con un rostro tan angelical. La imagen la descolocó por un momento, pero se recompuso al recordar la razón por la que estaba allí.
Arthur contemplaba a la novia como si fuera lo más preciado en su vida; la felicidad que reflejaba en su rostro la hirió profundamente. Parecía otra persona, alguien realmente enamorado, y Celeste sintió que la ira la atravesaba. Se sentía atrapada en un mundo de lujo y felicidad que no le pertenecía. El dolor de su ruptura se transformó en un deseo ardiente de venganza.
—Señorita, debe tomar asiento —la voz de un hombre interrumpió sus pensamientos, haciéndola volver a la realidad.
—¿Eh? —lo miró confundida. Se trataba de uno de los encargados de mantener todo el orden.
—No puede quedarse aquí; debe buscar dónde sentarse —repitió él, señalando los asientos vacíos.
—Ah, sí —respondió, dándose cuenta de que había permanecido en la entrada del gran salón.
Se acercó a una de las sillas vacías y esperó pacientemente el momento oportuno para arruinar la boda. Pero antes necesitaba beber algo que le diera valor, así que no dudó en agarrar una de las copas de champán que repartía uno de los camareros, seguramente para brindar por los novios, y le dio un gran sorbo.
El líquido bajó por su garganta, quemándola. Hizo una mueca por el intenso sabor y cerró los ojos, intentando deshacerse del amargo en su paladar. Al abrirlos, se encontró con un rostro extremadamente atractivo y unos ojos grises que la miraban sin emoción.
Celeste se sobresaltó; no sabía en qué momento aquel hombre había aparecido a su lado. Era un desconocido, pero su porte desprendía una confianza que lo hacía aún más atractivo. Sin que ella se lo esperara, él rompió el silencio con una voz profunda que la estremeció.
—¿Por qué estás sentada aquí? Tenemos un lugar reservado. Creo recordar que te lo mencioné antes —le dijo, tomando su mano con firmeza. Ella trató de retirar su mano, pero él no la soltó—. No hay tiempo que perder; mi familia debe percatarse de ti cuanto antes. Todos creen que eres mi novia.
Añadió lo último en un murmullo bajo, como si nadie más debía escucharlo. Celeste abrió los ojos, sin comprender lo que ocurría, y se vio obligada a caminar hacia una de las sillas cerca de los novios, siendo arrastrada por el desconocido.
Últimos capítulos
#239 241
Última actualización: 2/12/2026#238 240
Última actualización: 2/12/2026#237 239
Última actualización: 2/12/2026#236 238
Última actualización: 2/12/2026#235 237
Última actualización: 2/12/2026#234 236
Última actualización: 2/12/2026#233 235
Última actualización: 2/12/2026#232 234
Última actualización: 2/12/2026#231 233
Última actualización: 2/12/2026#230 232
Última actualización: 2/12/2026
Te podría gustar 😍
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?












