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—A Hael siempre se le ha dado muy bien el golf —comentó Alex con un dejo de orgullo ajeno—. Su abuelo es uno de los mejores, así que ya sabes; de tal palo, tal astilla.

—Ya veo, es muy bueno —concordó ella. Luego, animada por la curiosidad, preguntó—: ¿Y a ti qué se te da mejor?

Alex la miró, fing...

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