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—Yo... —balbuceó, y se separó de Hael, sus ojos desorbitados y avergonzados, mientras intentaba recuperar el aliento.

Pero ya era demasiado tarde.

Hael, quien al principio se había sorprendido por la audacia de Emily, sintió que toda su resistencia se desvanecía con ese contacto. La confesión si...

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