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Al pisar el umbral de su hogar, Hael se ofreció de inmediato a preparar la cena. Emily, por su parte, se acomodó en un rincón de la cocina, dedicándose a contemplarlo en el más absoluto silencio. El empresario se movía con una soltura inesperada entre los utensilios, demostrando ser un verdadero ...

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