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—Ya te he dicho lo que pienso al respecto. No voy a reprimirme de besarte por ellos, eres mi esposa —sus palabras no hicieron más que provocar un cosquilleo electrizante en su interior; su corazón comenzó a latir frenéticamente. Sintió sus mejillas encenderse.

—Deberías irte ya, o llegarás tarde —a...

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