231

La cena transcurrió de forma sumamente amena para la castaña, quien ya sentía una afinidad sincera por el señor Lombardi, disfrutando de su ingenio y sus anécdotas.

De repente, Emily se incorporó, haciendo un movimiento rápido y disculpándose con una sonrisa.

—Discúlpenme un momento, por favor....

Inicia sesión y continúa leyendo